lunes, 18 de marzo de 2013

Teseo X: El Precio


Ayer acabó el Teseo.
Normalmente, este concurso me produce sentimientos encontrados. El tener que someterte a las críticas de tus rivales/compañeros desde el anonimato hace que muchas veces, las formas utilizadas en dar algunas opiniones no sean las más adecuadas. El intentar “objetivizar” una opinión subjetiva, argumentándola de la mejor de las formas, hace que te ampares en la crítica constructiva olvidando, casi siempre, que al otro lado hay alguien como tú. Y siempre hay formas diferentes de decir las cosas. Después de todo, somos escritores, ¿no es así? Habla con sinceridad, como hablarías a un amigo, pero habla con tacto porque tu amigo te importa y no se trata de hacer sangre. ¿O sí?
Y a qué viene esto, os preguntaréis. ¿Tan duro fue? No, en verdad no. Hasta el último momento dudé de si presentarlo o no al concurso. A veces me pasa, odio que destrocen mis relatos favoritos. Otras veces ha sido duro pero este Teseo, en mi caso particular, ha sido un paseo por un campo de flores. Cosas raras ha habido, es cierto, pero la mayoría se ha comportado y he conseguido un.... ¡Tachán! ¡Cuarto puesto! De 36 relatos presentados. Todo un logro para mí.
Nada que decir de los justos ganadores. Después de todo, yo les había votado.
Y sin más que añadir, os dejo con El Precio, respondiendo a la pregunta: ¿Qué Deseos concedió el genio?

Prisoner by xx--ingie--xx

El Precio
Podía sentir la curvatura de las paredes bajo la palma de sus manos. Las había recorrido mil veces buscando una salida y mil veces había llegado al mismo punto sin tocar más que el metal que le aprisionaba. No había puertas, ni ventanas.
—Deseo salir de aquí —suspiró, tras recorrer una vez más la superficie combada y fría que se cernía sobre su cabeza.
Se sentó de nuevo, en la penumbra sin sentido de una luz que venía de ninguna parte. Recordó otros tiempos, cuando era joven y su mundo no se reducía a las paredes curvas de su prisión.
—¡Deseo diez putas y una jarra de cerveza! —exclamó con una mueca amarga—. ¡No! Que sea un barril entero. Para compartir. Y las putas que sean guapas. De pechos generosos y culos prietos. —Se rio al imaginarse lo que haría con esas señoritas. Pero su risa no tenía nada de alegre—. Soy un estúpido —se regañó—, mamá decía que las putas no dan la felicidad. ¡Deseo una mujer hermosa que me ame más que a nada! —Pero eso tampoco le convencía. Acudieron a su mente miles de relatos sobre el amor verdadero y todos acababan sufriendo de tal forma que deseaban morir por no vivir el vacío de una ausencia—. ¡Deseo no amar nunca! —dijo, pero cambió de opinión—. Deseo no necesitar nunca que nadie me ame.
Eso era fácil. Al menos eso lo conseguiría. Desde el agujero donde estaba, era muy sencillo pensar en deseos. Miró los grilletes, fijados a sus muñecas, y recordó un tiempo en que no los llevaba.
—¡Deseo volver atrás! —exclamó, alzando la voz. Se levantó de golpe, impulsado por una desesperación y una urgencia difíciles de comprender para alguien que gozaba de todo el tiempo del mundo—. ¡Deseo salir de aquí! ¡Deseo volver atrás en el tiempo! —gritó a la nada—. Deseo no haber encontrado nunca esa lámpara —susurró con la voz estrangulada por el dolor—. Deseo haber sido... mejor persona, no haber sido tan egoísta ni tan ambicioso —dijo, mientras lágrimas silenciosas resbalaban por sus mejillas—. Deseo no haber deseado tanto.
En ese momento, la oscuridad se hizo luz y, cuando el cielo apareció ante él, pensó por un instante que su deseo había sido concedido. Pero al ver la lámpara en las manos de un desconocido que esgrimía una expresión de satisfacción y sorpresa al contemplarle, supo que no había sido así.
Supo que nunca sería así.
Juntó las manos y, como buen esclavo, agachó la cabeza en señal de respeto y obediencia. Sabía lo que tenía que hacer.
—¿Qué desea, mi amo?


sábado, 9 de febrero de 2013

Cumpliendo propósitos de año nuevo

Es sábado y toca una nueva entrada en el blog*.
Y no tengo muy claro de cómo hacerlo.

Podía hablaros de algunos de mis proyectos pero estoy en ello (ahora estoy escribiendo aquella novela steampunk que no estaba escrita pero sí esbozada y cuando esté algo más avanzada ya os daré el coñazo con ella). Podía hacer una No-reseña... Quiero hacer más, pero la semana pasada hice una y esto no es un blog de reseñas, sorry. ;) Podía poner uno de mis relatos cortos pero... A quién voy a engañar, me apetece divagar un rato.

Ayer vi un vídeo de esos que circulan por las redes sociales, en este te pedían que te imaginaras lo que querías hacer con tu vida si no te preocupara el dinero. Decía que la mayoría contestaba escribir un libro, pintar un cuadro...  Me sentí muy poco original. Sí, yo formo parte de una de esas personas que si no necesitara el dinero para poder vivir, se pasaría el día escribiendo.

No quiero escribir para hacerme rica; me gustaría ser rica para poder escribir todo lo que quiero.

A mí no me importaría que fuera mi trabajo aunque probablemente me daría un extra de nervios que no sé si me afectaría del todo bien. Acabar eso porque tienes que hacerlo, sin excusas de bloqueos, páginas en blanco o porque te apetezca escribir otra cosa. Nunca he estado en la situación de escribir por necesidad y obligación, así que no me veo con capacidad de valorarlo como si fuera mi profesión. No es mi profesión, es lo que soy (o intento ser).

Pensar en beneficios, público... Estoy convencida de que ahí fuera está mi público y ni siquiera tengo que buscar mucho ya que lo que escribo podía calificarse de “comercial”. ¡Si hasta he conseguido medio gustar a un ama de casa que solo lee novela negra y rosa!

Solo tengo que conseguir que me lean. ¿Y cómo? Y ahí es dónde está mi pequeño problema. ¿En un mar lleno de peces de colores, cómo vas a convencer a todo el mundo de que el tuyo es el pez bueno? Y ahí empiezan nuevos problemas. Por si no fuera poco escribir una novela, corregirla, y (con suerte, algún día) publicarla, luego te toca venderla.

¡Hola, buenos días! ¡Avon llama a su puerta!

Sí, ahora vender libros es casi como ir puerta por puerta con el añadido de que seguramente no serás el primer vendedor que pase por allí y la persona que esté al otro lado ya esté hasta las narices de gente como tú que intenta colarles sus productos. Pero seguimos haciéndolo, seguimos escribiendo y seguimos intentando que nos lean.

Ganar dinero con ello... Este año he ganado 7.60 céntimos. Ya puedo comprarme un café y una pasta en el Starbucks.

Y sin embargo... no he dejado de escribir. No he dejado de sacar historias de mi cabeza, de imaginar nuevas, de retorcer antiguas. Y no he dejado de pelearme con propuestas editoriales y me he mordido las uñas ante cada nuevo mail deseando que sea la respuesta que estaba esperando.

Por eso sé que nunca dejaré de hacerlo. No me haré rica escribiendo, lo sé, pero con suerte, algún día conseguiré algo de tiempo para poder dedicarme a ello, un poquito, con calma. A lo mejor algún día encontraré a alguien en el metro leyendo una novela mía o alguien que no conozco me escribe para decirme lo mucho que le gustó uno de los relatos que colgué en el blog.

¿Qué? Ilusión es lo que más tengo. No pienso perderla por nimiedades.
La próxima vez contaré un chiste y me haré un esquema antes de empezar a desvariar. Lo prometo. ;)

Pirate Ship Book Alterationby *wetcanvas




*lista de propósitos de año nuevo. Propósito 3; actualizar el blog con frecuencia.

sábado, 2 de febrero de 2013

Esto NO es una reseña

Codex Alera vs. Dresden Files


No soy mucho de comentar los libros que leo de forma objetiva así que no esperéis una reseña concienzuda y pensada cantando las alabanzas de un obra porque yo no funciono así. Mi forma de lectura es la siguiente: cojo un libro, lo leo... y valoro el tiempo y las ganas que me va a llevar devorarlo. No tengo mucho tiempo para leer, así que lo hago a intervalos de 20 minutos de metro, pero si cuando llega mi parada, reniego y veo que quiero seguir leyendo, entonces busco tiempo de debajo de las piedras y no hay ordenador, niño, o deberes hasta que acabe.
Nunca diré que un libro es malo porque a mí no me haya enganchado. Tampoco diré que sea bueno porque lo haya hecho, pero sí diré que me ha gustado (y que probablemente esté narrada en un tono ágil porque estoy de barroquismos y petulancias hasta las mismísimas) y al final, eso es lo que a mí me importa.

Otro de los motivos por los que no voy a hablar de reseñas es porque no voy a hablar de un libro o de una obra, voy a hablar de dos. De dos series completamente diferentes como son Codex Alera y Dresden Files que lo único que tienen en común es estar escrita por la misma persona, Jim Butcher,  y que supere la velocidad de lectura con cada uno de ellos.

En Dresden Files nos narran las aventuras de Harry Dresden en primera persona, siempre desde su punto de vista ácido, a veces un poco amargado, otras veces un poco anticuado... Ves el mundo que le rodea bajo sus ojos y su personalidad y, poco a poco, conforme él los conoce, los vas conociendo tú. Dresden es un héroe de principios pero un antihéroe de formas y se supone que es un mago poderoso pero no “especialmente” poderoso, pero va ganando fuerza (y debilidad) con los amigos que hace y que, poco a poco, acaban siendo tan imprescindibles como él mismo.
Es fácil reírte en uno de los libros de Dresden. Siempre, siempre hay algún momento que te arranque una carcajada. Es fácil sentir temor por el personaje (aunque más por sus amigos, ya que, después de todo, el libro está en primera persona). Y, con una fórmula ágil, en ocasiones un poco oscura, te mete en un mundo propio que acabas conociendo como el tuyo.
Cada libro es autoconclusivo pero tienen una cronología dentro de la saga y en algunos pasan algunas cosas que marcan definitivamente todos los posteriores. De los que he leído (y he leído todos los que están en castellano, es decir, hasta El Trono Blanco que es el número 9), quizá el 3, la Tumba y el 6, Derecho de Sangre, son los que más determinan la trama posterior, pero siempre, siempre, hay algo que permanece en todas las novelas y que marca de alguna forma la siguiente. Ya sean monedas, deudas o aprendices. Además, en todos los libros se muestra un poquito de la misteriosa madre de Dresden y algo que no acaba de cuadrar y que intriga y engancha a partes iguales.

The Dresden Files by Gir-of-Spades


De Codex Alera solo he podido leer el primero, al parecer hay seis, y viendo los títulos... creo que me acabo de tragar un spoiler. ¬_¬ (Uno más que evidente, por cierto. Es imposible que alguien acabe el libro sin sospecharlo). En estos libros, Butcher utiliza la tercera persona subjetiva desde diferentes puntos de vista. No pone el nombre en el capítulo, como hace Martin, pero con una sola frase al principio ya te queda claro de quién estamos hablando. Mención especial reciben los “malos”, que antes de que acabe el libro ya te importan tanto como los “buenos”.
El protagonista es Tabi, un chaval sin furia. Las furias son como espíritus de los elementos (tierra, agua, fuego, aire, madera y metal) que se enlazan con los humanos como si fueran su familiar mágico. Se enlazan según su carácter y el de su amo, así que, según la persona, tiene furias más o menos fuertes o pueden tener más o menos furias.
Tabi no tienen ninguna y es la única persona de Alera que no tiene. Eso no significa un “hazte con todos” en plan Pokemon ni la búsqueda de una furia. Las furias no se buscan, se encuentran antes de entrar en la adolescencia. Además de tener una mascota que puedes llamar, cada furia da determinadas habilidades a su artífice y el uso de algo parecido a la magia.
En este mundo, Tabi es como un lisiado que puede correr, o un ciego que puede ver. Pero tiene un talento muy especial: es muy listo y piensa muy rápido. Y eso algo que no solo se dice sino que se demuestra en varias ocasiones durante la novela. Algo que, por otro lado, también es emblema de Harry Dresden ya que nunca gana por ser el más poderoso (y por el factor suerte/destino).
Supongo que los señores de RBA decidieron que su título original, Las Furias de Calderon, podía malinterpretarse. Es cierto, puede hacerlo. Siempre da más miedo la furia hooligan de un campo de futbol que la de un pequeño municipio aragonés, así que lo llamaron las Furias de Alera, aunque, si lees el libro, te das cuenta de que el primer título tiene muchísimo más sentido.

Me encantaría liarme a comentar los libros pero ya no sé cómo hacerlo sin soltar spoilers a patadas. Solo decir, que espero con ansias una continuación y no me importa de qué saga sea, seguramente, lo devoraré en dos días y lo releeré de aquí a un mes.

Por ahora, la RBA me ha dado otra alegría, una que llevaba esperando desde que me leí Barrayar, de Louis McMaster Bujold, hace mil años: un libro sobre Ivan Vorpatril. En la próxima No Reseña, hablaré de la saga Vorkosigan. ;)

Bernard & Brutus, de Codex Alera by Sandara



sábado, 26 de enero de 2013

Verbenas, petardos y hogueras

Hacía mucho que no hacía una pequeña aportación literaria en la página principal. Esta es una cosilla que escribí para el Teseo, un concurso de microrrelatos que se organiza desde la página del Multiverso y al que os invito a participar.
En este caso, fue mi aportación a la pregunta: ¿Qué pasa en el solsticio de verano? Por motivos míos de inseguridades y cosas varias, participó en la sección de fuera de concurso. Pero bueno, creo que no está mal del todo.
Disfrutadlo, o eso.

Verbenas, petardos y hogueras

—Cada Sant Joan es lo mismo —dijo la señora toda compungida, con un marcado acento local. El policía echó una ojeada alrededor, puntillas de ganchillo sobre cada mueble y una imagen de La Moreneta presidiendo la entrada—. Discusiones de borrachos, petardos y hogueras. Esto, antes, era un barrio tranquilo. Una zona buena, ¿sabe? Y celebrábamos Sant Joan. ¡Y cómo nos divertíamos! ¡Menudas verbenas hacíamos! Eso sí que eran tiempos. Y entonces llegaron ellos. Ya sabe, ellos: los moros. Están por todas partes y gritan mucho. Anoche mismo, no hacían más que gritar. Y claro, nadie sabe lo que dicen pero gritan mucho. Borrachos, seguro. ¿Sabe usted? Y luego los petardos, muchos petardos. Y el niño aquel que no paraba de llorar. Porque mire, yo no soy quién para decirle a nadie como se cría un hijo pero así no se hace, así no, no señor. El niño llorando toda la noche. Hasta que al final calló. Y luego sirenas y más sirenas porque habían hecho una hoguera, ¿sabe usted? Y claro, tampoco piden permisos porque son como animales. Y ahora ustedes, ¿no? Que yo no quiero hablar mal de esta gente, que Dios sabe que soy una buena mujer y no me gusta juzgar sin conocer pero… son mala gente. Se lo digo yo.
*
—¿Por qué no le dijiste nada? —dijo su compañero cuando la puerta se cerró—. ¿Por qué no le dijiste que no era una discusión de borrachos? ¿Por qué no le dijiste que no fueron petardos  sino disparos? ¿Por qué no le dijiste que era una casa la que estaba ardiendo y no una hoguera? ¿Por qué no le dijiste por qué el bebé dejó de llorar y que si nos hubiera llamado cuando todo comenzó quizá aún estaría vivo?
—Porque ya lo sabe —suspiró él, agitando la cabeza—. Piénsalo por un momento: ¿desde cuándo los “moros” celebran Sant Joan?


sábado, 19 de enero de 2013

Escribiendo Sexo

Imagen sacada de Google

O con ganas de conseguir lectores a base de polémicas. Porque, sí hijos míos, parece mentira pero en pleno siglo XXI hay gente que se escandaliza cuando hablamos de sexo. SEXO. Y no, no voy a hablar de 50 sombras de Grey. Creo que ya se ha dicho todo lo que se tiene que decir sobre el tema.
Unos cardan la lana y otro se llevan la fama.
Hace tiempo, me labré cierta reputación de meter demasiadas escenas de sexo. Voy a decirlo, soy un poco mojigata para hablar de según qué temas y como alguien saque esto en una conversación pública, me pondré colorada, me taparé la cara con las manos (sí, aunque suene a cliché, yo hago eso) y me saldrá humo por las orejas (esta vez sí, en sentido figurado). Así que imaginadme a mí, toda modosita, escribiendo escenas de sexo con todo lujo de detalles y luego, dándole la novela a su madre para que se la lea.
Bien, por suerte siempre he sido buena creando metáforas.
Sí, eh... ¡A mi madre le gustó la novela! No faltó el comentario de «demasiadas escenas de sexo», pero... ¡Ey! ¡A mi madre le gustó la novela!
Imagen de alguien sacada de google ¡sorry!
Luego ha habido otras novelas, otras historias, no en todas hay sexo pero en un proyecto en concreto el sexo tiene bastante importancia ya que la relación entre los protagonistas comienza con eso y se basa en eso, al menos, al inicio. Sí, hijos míos, estoy rozando la barrera psicológica que separa los géneros literarios. Ahora mi hermana, arrugaría el entrecejo de forma sutil y recurriría  a los miles de tópicos que pueblan un género del que nunca ha leído nada: ¡Oh, qué moñas!

Pues esa es la fama que lastra la novela rosa. Un exceso de glucosa.
He leído de todo, lo admito. Y sí, hay veces que necesitas un momento bonito cuando los protagonistas pasan por un auténtico infierno. Pero decir que por eso es moñas es como decir que por poner una cucharada de azúcar al café cargado eres una persona empalagosa. Hay de todo en la viña del señor, hijos míos, generalizar está feo.
Pero hace tiempo que me voy metiendo en terrenos más pantanosos que el sexo típico. Y ahora es cuando me pongo roja, escondo la cara y me sale humo de las orejas porque toca salir del armario. O mejor, que mis personajes salgan del armario. Porque lo que estoy escribiendo no es una cosa que se balancee por la ciencia ficción adentrándose en la novela rosa, no, se está metiendo en un precioso color morado. ¿He dicho ya lo buena que soy con las metáforas?
Estoy escribiendo homoerótica.
¡Alerta! ¡Alerta! ¡Llamen a la Inquisición! ¡¿Es que sus padres no la educaron bien?!
La cosa comenzó con un reto personal. La verdad es que en las Crónicas salen escenas de sexo (no lo habríais dicho nunca, ¿verdad?) y sale un personaje bastante importante que es homosexual. La cuestión es que, en la segunda parte, bien... Hay un fundido en negro. Hasta ese momento había escrito todas las escenas con lujo de detalles (demasiados, dirían algunos) pero en este caso, mi mente dieciochesca se vino atrás y no pudo hacerlo.
Y entonces fue cuando una amiga escribió para mí “la escena que debió ser y nunca fue”. Y después de ese vino otro. La cuestión es que me prometí a mí misma que si estaba convencida de que eso no estaba mal, ¿por qué no era capaz de describirlo? Así que una buscó una fuente fidedigna de documentación. Por supuesto. ¡MANGA!
El Yaoi era un género que no me había llamado mucho. Sabía que existía pero todavía recuerdo que saqué el zumo por la nariz cuando descubrí que Toya y Yukito (Sakura) no eran “amigos” exactamente. ¡Adiós a mi inocencia! 
©Cardscaptor Sakura

Una vez superada cierta aversión inicial la verdad es que el género me encantó. Consiguió algo que no me había pasado nunca con el Shojo, y era que me importaran los dos protagonistas. Sí, en el Yaoi los roles están muy marcados y no tienes dudas en ningún momento pero... De alguna forma extraña, es más fácil identificarse con un uke yaoi típico que con una chica japonesa al uso. Es una pareja en la que se tratan como iguales, sus objetivos son los mismos y las conversaciones son de igual a igual. Y eso en un Shojo es imposible. Curiosos del tema, recomiendo un par de series con el balance justo de sexo y romanticismo, Junjou Romantica y Sekaiichi Hatsukoi (esto sería culebrón típico) y Ai No Kusonabi (que a mí me pareció muy dura) que se aleja de los tópicos que uno establecería en el tema.
Después de eso he leído varios comics (Las Horas Perdidas y El Esclavo de la Rosa) y he tenido la suerte de toparme con alguna novela muy buena (Juegos de Seducción, muy, MUY, recomendable). Un mundo entero para descubrir más allá de las convenciones sociales. 
Apa, ya me he ido por la ramas. Volviendo al tronco principal, en algún punto de este blog comentaba que me sentía más cómoda escribiendo sobre chicos y que mis personajes masculinos me gustaban más que los femeninos. Y bueno, es difícil, y creo que por eso me ha acabado gustando tanto. 
Y claro, también está el placer culpable de sonrojarme, taparme la cara y hacer que mis orejas echen humo.
©Sekaiichi Hatsukoi


miércoles, 9 de enero de 2013

El fuego dormido

¡Ey! Una semana entera sin actualizar. Pero dije que iba a hacerlo más a menudo y a hablar de los proyectos que tengo porqueyolovalgo.
Lo último que he «acabado» (y lo pongo entre comillas porque no se puede considerar acabado ya que le falta una trama paralela para acabar de ligar el conjunto aunque la historia principial ya está escrita) es una novelita de Steampunk o algo así.

La verdad es que cuando escribí Rubí hace milenios (bueno, milenios no pero cuatro buenos años sí que hace) la historia creció enseguida en mi cabeza. Tomé notas, hice esquemas, escribí unos cuantos capítulos e, incluso, redacté el final porque sencillamente me encantaba y la historia estaba bien. No pedía más.

Y andaba yo escribiendo y pensando (pensar es malo para la salud) y, de repente, se me ocurrió la segunda parte. No tiene casi nada que ver con la primera pero retoma la historia (que no necesitaba ser retomada) cinco años más tarde, con un protagonista ya adolescente. Y, seamos sinceros, los niños son un encanto y dan muchísimo juego pero es más divertido escribir sobre adolescentes. Y si quieres meter conflictos e inseguridades no hay nada mejor que uno de esos sacos hormonales.

¿Tiene sentido por sí solo? Hombre, sí, se aguanta bastante porque se mencionan los acontecimientos importantes de la primera parte dentro de la trama y el peso de la acción lo aguanta algo completamente nuevo.

¿Vas a acabar de una p*** vez la novela de Rubí? Algún día. La verdad es que es el borrador que tengo más trabajado así que tiene pinta de ser mi próximo proyecto NaNoWriMo.

¿Escenario Steampunk? ¿No iba de gente con poderes elementales? Sí, pero dentro de un escenario que sería equiparable a principios del siglo XIX. Hay automóviles, el cine comienza a conocerse, algunas casas tienen teléfonos y hay trenes y ¡dirigibles! ¿Y cómo se come esto en un mundo donde se hay esclavos súperpoderosos? Pues forma parte de la trama principal, los que abogan por apostar por un camino tecnológico completamente nuevo y que no use vincios (nombre que reciben estos esclavos súperpoderosos y súperesclavos) y los que intentan mantener el poder a la antigua usanza.

Y, además, hay una guerra encubierta de vincios liberados.

Y, también, una historia de amor un poco especial.

¡Y mil elefantes!

«Los árboles habían comenzado a mostrar sus galas de otoño y el rojo se mezclaba entre los pardos y los ocres que cubrían la zona residencial de Mivara. La pequeña ciudad había crecido lejos del ruido de la capital; los vientos de la guerra apenas eran una molesta brisa en el extremo del país en el que se encontraba y nada parecía alterar la monótona tranquilidad de un lugar que parecía congelado en el tiempo.»

The fire in your eyes by lost-in-dreamsxo

«—Creo que ese es nuestro nuevo vecino —dijo Pazme asomando la cabeza para aparcar el coche con su habitual estilo que consistía en agitar a todos los tripulantes del vehículo como si fueran ingredientes en una coctelera. Con su posición y dinero, podía permitirse un chófer diferente para cada día de la semana, pero a Pazme le encantaba conducir su descapotable. Se quitó las gafas de sol para inspeccionar de arriba a abajo, con una precisión que solo se podía calificar como milimétrica, al hombre uniformado de cabello oscuro que en ese momento descendía de uno de los coches aparcados—. El capitán Aizoo, creo que me dijo vuestro padre. No lo sé, soy malísima para los nombres.
—¿Solo para los nombres? —masculló Reyja.
—No seas malo —protestó su hermana dándole un golpe en el hombro. Reyja suspiró aburrido y sonrió, su hermana solía ser demasiado inocente y apenas era capaz de captar la broma inherente en el comentario.»

viernes, 4 de enero de 2013

Perfecto


Me he propuesto actualizar el blog más a menudo, aunque sea con entradas más cortas y siempre que no tenga nada nuevo que contar puedo hablar largo y tendido sobre mí y mis proyectos porque... escribo ¿lo sabíais?
En esta ocasión quiero hablaros de Perfecto.
Perfecto es una novela corta de ciencia ficción. Puede que sea la novela de ciencia ficción con más ciencia de las que he escrito y parte de unos personajes potentes y de una premisa interesante: ¿los monstruos nacen o se hacen?
El tema que trato no es un tema novedoso, ya se ha hablado de la clonación miles de veces así que uno podría pensar que se trata de más de lo mismo pero no es así. Quizá sea prepotente por mi parte pero lo que para mí es su punto fuerte para otros es su debilidad, y es la exploración de los sentimientos humanos. El meterse en la cabeza de alguien y sentir sus miedos y sus aspiraciones, quizá de una forma demasiado sentimental para ser bien valorada por los típicos lectores de ciencia ficción.
Hace tiempo que lo intento pero no consigo hacerme oír: lo que vendo es ciencia ficción para aquel que no lee ciencia ficción. La ciencia ficción es la excusa para que desarrollen una serie de historias que en otro contexto no tendrían la misma cabida pero no es leitmotiv de la obra, lo es las relaciones entre los personajes y la forma que tienen ellos de actuar ante lo que les rodea.
En Perfecto se habla de la búsqueda de la inmortalidad, de la ciencia como razón de ser por encima de cualquier tipo de ética que se revela como un lastre para el conocimiento, habla de racismo y trata, sobre todo, de un niño, de un niño muy especial; un niño perfecto.
Perfecto está ambientada en el universo del Sistema Eos, en una de las lunas de Origen, pero se trata de una historia completamente independiente y autoconclusiva.
¿Qué por qué lo hago en el sistema Eos cuando esa historia se podría contar en otro sitio? Buena pregunta, supongo que me gusta mi escenario e ideé esta historia para mostrar cómo era la gente de Origen. No soy muy inteligente. Me gusta contar mis historias antes de devanarme los sesos intentando averiguar cómo demonios voy a colocar una cosa así.  Seamos sinceros, ciencia ficción para no amantes de la ciencia ficción y novelas que están todas inmersas en el mismo universo.
Una locura, ¿verdad?

«Le costaba respirar, cada vez era más difícil hacerlo. El aire hervía al contacto con sus pulmones y salía convertido en un vaho febril. Cualquiera en su situación pensaría que estaba cerca, que pronto llegaría su momento. Ridículo. ¿Cómo podía ser la muerte su momento o el momento de alguien? Era el punto de inflexión en el que te dabas cuentas de todos los momentos que no podrías vivir. Él tenía esperanzas; tenía sueños. Tenía más esperanzas y sueños que cuando era joven y solo vivía por el maldito trasto. Tenía planes y quería verlos cumplidos.»

Violín by Abigel

«No debía tener más de catorce años, apenas si podía ser considerado un adolescente. Una mata de gruesos rizos rubios perfilaban las finas líneas de su rostro, remarcando sus pómulos y una mandíbula fuerte que se acentuaba con la edad. Sus ojos, de un azul tan eléctrico que la hacían dudar que fueran reales, la observaban sin parpadear a través de sus largas pestañas. Al principio le resultaba incómodo sostener esa penetrante mirada que parecía desafiarla a cada momento. Tardó un poco en darse cuenta de que era la forma de mirar del joven y que no había malicia alguna por su parte. Pero tenía una mirada tan magnética que la hacía estremecer, por eso, siempre intentaba evitar el encuentro de esos ojos.»


viernes, 28 de diciembre de 2012

Cerrando el 2012


Acaba el año y toca hacer balance. No esperaba que me saliera un año como el pasado, plagado de éxitos literarios, pero no me puedo quejar.
En el apartado de concursos literarios tengo un cero patatero. Bueno, había participado en dos cosas y con relatos reciclados, así que tampoco me importa mucho. Y podría contar como éxito literario el pequeño concurso del foro de OZ donde me proclamé (queda bien este verbo, ¿verdad?) ganadora de la 1ª edición de los Dardos al Sol.

Corría Marzo cuando hice de escritora ante el público, presentando la antología No Tocar. Desde luego, toda una experiencia en la que tuve la suerte de estar bien arropada por Juan Ángel Laguna Edroso (Patapalo). Aquí os dejo una pequeña crónica.

Además, este año he participado en uno de los proyectos más enriquecedores de los que he tenido el gusto de formar parte: el proyecto Ilusionaria.
Primero, para mí supuso el reto de escribir un cuento infantil y la verdad es que estoy muy orgullosa del resultado. El asunto es que no es un cuento para leer por niños, es un cuanto para leer a niños. Es cortito y tiene un mensaje que a mí me parece muy importante. Además, tengo el placer de contar con las ilustraciones de Marta TheArt, una magnífica artista.
Además, Ilusionaria me permitió conocer a magníficas personas capaces de movilizarse como nadie por una gran causa: ayudar a Abraham, un niño con adenoleucodistrofia.

Presentación de Ilusionaria 2 en la FNAC de La Maquinista, en BCN


A nivel editorial las cosas no han ido muy bien. Solo he recibido dos respuestas y las dos han sido amables negativas, una de ellas incidían mucho en el hecho de que no era por calidad de la obra sino por viabilidad, ya que la ci-fi es un poco discriminante. Pero yo sigo en mis trece y sigo escribiendo ci-fi para gente que no le guste la ci-fi. Algún día encontraré mi público. Espero. No será por no intentarlo.

Y mientras tanto escribo. Escribo mucho. Creo que es el año que más he escrito. He acabado cuatro novelas. ¿Cuatro? Sí, cuatro.
  • Perfecto: novela corta de ciencia ficción.
  • Cuando nadie importa: Serie de relatos interconectados que narran ciertas desventuras románticas en un genuino escenario ci-fi. Lo sé meto ci-fi en todas partes. No aprendo.
  • ... Y te sacarán los ojos: Novela de verdad con sus 113.000 palabras, de fantasía urbana oscura.
  • Suke (título provisional del archivo de Word): Esto es una novela corta de 43.000 palabras a la que le falta una trama paralela, importante para entender el contexto en el que se mueven los protagonistas, y que está  pensada pero no escrita. Además es una novela rara, porque cojo los personajes de una novela que no he acabado de escribir (está en modo telégrafo) y los sitúo seis años en el futuro de los acontecimientos con los que terminaría esa hipotética primera parte.


Triste conclusión: de lo que he escrito solo Perfecto y ...O te sacarán los ojos podrían ser publicables (tras correcciones, etc. Toy en ello). Puede que algún día encuentre un público para Cuando Nada Importa, pero el mundo tiene que cambiar mucho para que pueda mandarlo a cualquier editorial. 

Tengo menos cosas pendientes que el año pasado, solo tengo las Crónicas, pero esa cosa pendiente me pesa como ninguna. Espero que este nuevo año  me permita completarlo y así dar por concluido el proyecto literario más largo en el que me he embarcado.

Y he redescubierto lo mucho que me gusta escribir. Escribir para mí. Por eso creo que es difícil que mis obras vean la luz pero cada vez me importa menos. Disfruto demasiado el camino como para dejar de hacerlo ahora.

viernes, 21 de diciembre de 2012

¡Feliz Navidad!


Tendría que decir muchas cosas y contar algo interesante, pero eso lo dejo para la semana que viene. Por ahora, doy gracias por tener  todo lo que tengo que es muchísimo y desearos a todos feliz Navidad.



PD: Hice esta imagen jugando con el Photoshop. En ella utilicé los pinceles de Ann-Frost.

jueves, 29 de noviembre de 2012

... O te sacarán los ojos


... o te sacarán los ojos

Esta tenía que ser la entrada de cómo gané el NaNoWriMo 2012 pero no será así. Quedan dos días y tengo más de 46.000 palabras escritas, llegar a las 50.000 no debería ser un problema salvo porque he acabado mi historia.
Todo empezó años atrás con un relato que no pedía una continuación. Acababa y punto. Tenía un principio, un final y contaba una historia. Y, sin embargo, un día, de la forma menos pensada, llegó una continuación que no había previsto y que alejaba a la historia de todo lo que había sido hasta el momento.
Empecé a escribirla pero, como todo el mundo sabe, la constancia no es mi mejor virtud y se quedó abandonada en el primer intento de NaNoWriMo con poco más de 10.000 palabras. En el segundo NaNoWriMo la historia despegó y llegó a las 70.000 (algo más de 50.000 del nano 2011 y algo más de 10.000 del Nano 2010), ahora se ha colocado en 113.777 (entre Nanos intenté continuar la historia, por eso no salen las matemáticas).
Si en Extiende tus Alas (que podéis leer aquí) se recreaban tópicos de la nueva imaginería urbana como era el cuervo, la chica de la curva o los espectros vengadores, en su continuación aparecen personaje más clásicos: una curiosa versión del Jeckill y Hyde, un psicópata como un burdo Annibal Lecter, el policía amargado que persigue a su amor perdido, una extraño ángel caído... son algunos de los nuevos personajes que toman relevancia y dibujan una nueva historia en el que el terror sobrenatural y la tragedia se dan la mano.

Sinopsis

Ha pasado un año desde que sucedió todo. John ha rehecho su vida lejos de su pasado. Pero no todo es perfecto. Algo está pasando. El cansancio y los dolores de cabeza se suceden día sí y día también, y cada mañana aparecen cicatrices sobre su cuerpo para las que no halla una explicación y que le empujarán hacia la búsqueda de una venganza que no desea y de la que sabe que no sacará nada bueno.

Raven by Shapovalov

PD: No sé si es que no me leéis o no me lo habéis dicho pero acabo de encontrar (y corregir) una de esas faltas de ortografía que duelen a la vista. -_-